12 claves en todo  proyecto de decoración para hostelería

La planificación de un proyecto de decoración para hostelería es mucho más que diseñar planos y la elección de materiales. La labor del arquitecto de interiores consiste en entender las particularidades del negocio, sus elementos diferenciadores y su filosofía de empresa, de manera que queden plasmadas en el desarrollo de la obra o reforma. El objetivo: aumentar las ventas y fidelizar a su clientela.

La decoración para hostelería y sus pasos

Según nuestra experiencia como estudio de interiorismo, estos son los factores clave en diseño de un proyecto para un local de restauración u ocio:

1. Cliente.

El primer paso es la toma de contacto con la propiedad del negocio. Bien sea un particular, un grupo hostelero o un inversor, es necesario interiorizar sus ideas tanto de cara al proyecto de decoración para su local de hostelería, como del tipo de negocio que quiere abrir: un bar, un restaurante, una cafetería, un afterwork, un lounge…

Es el momento en el que evaluamos el tipo de ideas de nuestro cliente, el punto de madurez de sus conceptos y su conocimiento del medio. De esta forma como interioristas podemos enfocar de manera mucho más concreta la clase de asesoramiento y atención necesarios, optimizando tiempos y resultados, a través de una comunicación clara y efectiva.

2. Tipo de producto.

A la hora de diseñar un proyecto de hostelería los profesionales del interiorismo no podemos estar ajenos a los productos que se van a vender y/o preparar, ya sean alimentos o bebidas. Aspectos como la carta del local son fundamentales no solo en lo relativo a la restauración, sino también en la propia correlación que debe existir con los elementos decorativos empleados e incluso en la distribución de los espacios.

No es lo mismo una hamburguesería que una coctelería. Las diferencias entre una oferta de cocina tradicional frente a un menú de fusión, necesariamente deben tener una traslación a la estética y al ambiente del local. La suma de la oferta gastronómica, el tipo de servicio y la imagen hacen las veces de filtro de la propia clientela.  

3. Público objetivo.

Un proyecto de decoración de interiores para hostelería no deja de formar parte de la estrategia de marketing del propio negocio. Por ese motivo resulta crucial conocer su target, sus gustos, y aspiraciones. Es fundamental situarlo en un contexto y un entorno con el que la clientela se sienta identificada. En este sentido, el poder adquisitivo del público determina el tipo de inversión necesaria para acometer el diseño, así como la elección y las calidades de los materiales.

4. Uso y funcionalidad.

Los negocios de hostelería han de ser ágiles y dinámicos en su atención y servicio. Para lograrlo es fundamental optimizar la ubicación de los elementos que hagan el desarrollo de su actividad plenamente funcional y no resulte intrusiva ni molesta para la clientela.

Diferenciar y elegir adecuadamente las zonas para el paso y el trabajo de los camareros o las áreas de almacenaje, deben formar parte de un estudiado planteamiento global. La ubicación de las cocinas no puede ser la misma para un restaurante japonés de teppanyaki con su plancha a la vista, que un asador o un bar de freiduría andaluza.  

5. Materiales.

Ya hemos visto que el tipo de público y su nivel económico, determinan la elección de los materiales., Sin embargo éstos deben ser a su vez apropiados según el tipo de actividad: lo más perennes posibles, de fácil mantenimiento y limpieza, y con garantías de poder sustituirlos sin problema en caso de daño o desgaste como consecuencia del uso.

6. Iluminación.

Todo proyecto de decoración, domiciliario o profesional, se fundamenta en gran medida en el diseño de un plano de iluminación. La  ambientación y las sensaciones que transmite un espacio iluminado de manera adecuada, es responsable en buena medida de los resultados finales a nivel estético de toda obra o reforma.  

El tipo de luminarias, su distribución, ubicación y los niveles de iluminación recomendados por actividad influyen en el el ámbito de la comunicación de la clientela y en la forma en que interacciona. Un ambiente más tenue invita más al recogimiento y al sosiego, lo que por ejemplo influye de manera proporcional en el volumen de las conversaciones y la modulación del tono.

Su relevancia también tiene mucho que ver con la forma en la que se presentan y se perciben los alimentos y bebidas. Tomemos como ejemplo la luz rosa de las carnicerías, no es casualidad que su tono sea consonante con el propio color de la carne y los productos que se exponen y venden.

7. Climatización.

La regulación de la temperatura es un elemento crucial en el confort de los clientes. También debemos tener muy en cuenta el control del frío y el calor en locales, no solo según su ubicación geográfica, estación del año u orientación, sino también en función del tipo de productos ofrecidos.

8. Insonorización.

Ya hemos visto el uso de la luz influye en el nivel de decibelios de un proyecto de decoración para hostelería. Una acústica adecuada es sin lugar a dudas uno de los aspectos ambientales principales que determinan el grado de confort de un cliente en un negocio de hostelería, ya sea un pub, un bar de tapas, una bocadillería o un restaurant de alta cocina

Además de los propios elementos constructivos, la elección y utilización de materiales diseñados para reducir la reverberación como el uso de maderas, textiles (algunos de ellos en su versión contract están expresamente diseñados para reducir el eco y el ruido ambiental) y productos insonorizantes, son determinantes para conseguir una acústica adecuada.

9. Distribución de la mesas.

Influye de manera decisiva en la circulación de las personas así como del buen desempeño de los trabajadores del local, lo cual influye a su vez en la calidad del servicio. Es importante que la propiedad entienda que es imprescindible lograr un equilibrio entre la optimización de los espacios y la facturación diaria de su local.

Un exceso de mesas y sillas con poco espacio para moverse o demasiado próximas entre sí, resta intimidad a las conversaciones y puede producir una sensación de agobio no deseable. Es por tanto muy importante encontrar el punto de equilibrio entre el número de clientes que pueden ser atendidos por espacio y turno, frente a la comodidad y la experiencia de los mismos.

10. Imagen corporativa.

Afianzar la imagen de marca y hacer que ésta sea acorde con el local y los soportes corporativos del negocio, es uno de los pilares de todo proyecto de decoración para un negocio de hostelería. También debe haber un hilo argumental entre los exteriores con el interior. No es raro llegar a la fachada de un negocio y comprobar que no existen relación entre lo que se ve por fuera y lo que nos encontramos dentro.

Es por ello que en la arquitectura de interiores debemos trabajar en estrecha relación con los profesionales del diseño gráfico, responsables de la imagen corporativa de la empresa. Se trata de una labor integradora al igual que con el resto de oficios implicados (albañiles, carpinteros, fontaneros, pintores, electricistas…) con el objetivo de generar confianza favorecer las ventas.

11. Baños.

El gran olvidado de los proyectos de hostelería y que sin embargo es uno de los aspectos que más influyen en la opinión y percepción de los clientes respecto a un local, son los aseos. De cara a su limpieza y mantenimiento ya hemos visto la importancia de los materiales elegidos. Pero también deben ser cómodos, resultar funcionales y prestar atención a detalles como una adecuada climatización. ¿Cuántas veces el cambio de temperatura de la sala respecto al baño supone un salto vertiginoso en el termómetro?

La incorporación de un baño de minusválidos plenamente operativo y adaptado ha de cumplir con la normativa vigente. La extracción de aires y olores no es desde luego una cuestión menor. Los baños lo dicen todo de un local de restauración, y por tanto su imagen debe acompañar al resto de la decoración de local, además de presentar un aspecto impoluto.

12. Normativa.

Cumplir con la legalidad vigente es un aspecto inapelable en todo proyecto de hostelería. Es obligación de la propiedad cumplir con ella, pero también de los profesionales encargados del diseño y la dirección de obra, conocer y satisfacer todos los requisitos exigidos por la Administración.

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